
En el marco de la reflexión sobre la vocación docente y los desafíos actuales de la educación, la Delegación de las Religiosas de Santa Marta comparte la “Carta a los Profesores”, escrita por el Cardenal Fernando Chomalí Garib, y publicada el pasado 27 de marzo de 2026.
El mensaje, dirigido a educadores de todo el país, reconoce profundamente la labor que realizan día a día en las aulas, destacando su rol fundamental en la construcción del futuro de Chile.
Un reconocimiento a la vocación docente
En su carta, el Arzobispo expresa cercanía, gratitud y esperanza hacia los profesores y profesoras, valorando su vocación como un servicio esencial a la sociedad:
“El futuro de Chile será lo que hoy se vive en sus aulas… ustedes son verdaderos constructores del alma de Chile”.
Al mismo tiempo, el mensaje no ignora las dificultades que enfrentan los educadores, como el desgaste emocional, la sobrecarga laboral y los contextos complejos en los que desarrollan su labor, afirmando que hoy ser profesor es una de las profesiones más exigentes.
Tres llamados para renovar la misión educativa
El Cardenal propone tres ejes fundamentales para fortalecer la vocación docente en el contexto actual:
- Instaurar una cultura del amor: Inspirados en Jesús, Buen Pastor, los educadores están llamados a acoger, escuchar y valorar a cada estudiante, creando ambientes donde todos puedan desarrollarse plenamente.
- Educar desde una mayor profundidad espiritual: Se invita a promover espacios de interioridad, sentido y encuentro con Dios, recordando que la educación integral va más allá de los contenidos académicos.
- Educar con esperanza: A pesar de las dificultades, se alienta a los docentes a no perder la confianza en sus estudiantes, comprendiendo que educar es sembrar con paciencia y fe en el futuro.
Un llamado a toda la sociedad
La carta también extiende una invitación a la sociedad en su conjunto a valorar, respetar y cuidar a los docentes, destacando que un país que honra a sus educadores fortalece sus bases y su futuro.
Asimismo, el Cardenal asegura su oración por los profesores, pidiendo que no pierdan la alegría de educar y que sean sostenidos con fortaleza, sabiduría y paz en su misión.
Este mensaje se acoge como una oportunidad para renovar el compromiso con una educación centrada en la persona, en el amor y en la fe, en sintonía con el carisma de la Congregación de las Religiosas de Santa Marta.
Encomendados a la Virgen María, maestra de ternura y esperanza, las comunidades educativas continúan su labor formativa, reconociendo en cada docente a un verdadero agente de transformación para la sociedad.