Bajo el lema “Anunciar a Jesucristo, caminando juntos”, jóvenes provenientes de las comunidades educativas de las Religiosas de Santa Marta en Chile se reunieron en Valparaíso, entre el 4 y el 6 de septiembre, para vivir el Encuentro de Líderes JUCEC 2026, una experiencia marcada por la formación, la oración, la fraternidad y la participación juvenil.
La jornada tuvo como eje el encuentro de Jesús con la mujer samaritana y, particularmente, las palabras de Jesús: “Yo soy el agua viva”.
En total participaron 101 jóvenes, acompañados por 7 monitores y 10 Religiosas de Santa Marta, provenientes de las comunidades de Vallenar, Coquimbo, Valparaíso, Quinta de Tilcoco, Curicó, Talca, Valdivia y Osorno.
Para Sor Claudia Valdés, coordinadora de Pastoral Estudiantil de Chile de las Religiosas de Santa Marta, uno de los principales objetivos fue que los jóvenes pudieran aproximarse con mayor profundidad al relato evangélico de la Samaritana y descubrir aquello que este encuentro puede decirles hoy.
“Primeramente fue profundizar en el texto evangélico de la Samaritana y Jesús, ese encuentro de agua viva que da el Señor para aquellos que escuchan su Palabra, que escuchan su llamado”.
Sor Claudia destacó especialmente la disposición de los participantes y una característica particular de esta versión: para muchos jóvenes era su primera experiencia en un Encuentro de Líderes.
“Los chicos estuvieron con una muy buena disposición. Algo particular de este grupo era que muchos jóvenes participaban por primera vez de nuestra Jornada de Líderes. Venían muy curiosos, compartieron mucho, tuvieron altas experiencias pastorales y también buscaron conocerse entre ellos como jóvenes”.
El programa comenzó el viernes con la bienvenida y actividades de integración, para luego introducir a los participantes en “El País de los pozos”. Durante esa misma jornada se desarrolló el espacio “Dar movimiento al agua del pozo”, que invitó a los jóvenes a comenzar a formular propuestas para la actualización del proyecto pastoral. El día concluyó con la fogata “En Ti saciamos nuestra sed”.
Uno de los principales espacios formativos estuvo acompañado por el P. Javier González, quien durante el sábado trabajó con los participantes el tema “Los nombres con los cuales la Samaritana llama a Jesús”, profundizando durante la mañana y la tarde en el relato evangélico.
En su reflexión, el sacerdote planteó también el desafío que tienen los adultos de revisar la manera en que acompañan a las nuevas generaciones. Más que pensar propuestas exclusivamente desde la mirada adulta, invitó a caminar con los jóvenes, escuchando sus experiencias y permitiendo que sean protagonistas de la vida pastoral.
“Muchas veces traemos esquemas que son un poquito anticuados. Queremos hacer cosas y las pensamos solamente nosotros, pero el camino es caminar con ellos”.
El sábado incluyó dinámicas comunitarias y una Adoración Eucarística, además de momentos de recreación y convivencia.
Así, durante los tres días, la formación se entrelazó con la oración y la fraternidad, generando espacios para compartir entre jóvenes que, aunque provenientes de distintas ciudades y realidades, se reconocen unidos por una misma espiritualidad y misión.
El último día estuvo especialmente dedicado a recoger los “frutos y signos” de la experiencia. Los jóvenes trabajaron en propuestas concretas para la actualización del proyecto pastoral y posteriormente participaron en la Eucaristía de Envío, que cerró el encuentro.
Para Sor Claudia Valdés, precisamente allí comienza uno de los desafíos más importantes: que lo vivido en Valparaíso no quede reducido a tres días de encuentro, sino que pueda regresar con cada participante hasta su propia comunidad.
“Que los chicos, después de este encuentro de formación de tres días, puedan llevar lo vivido a sus comunidades. Pero más que replicar lo que vinieron a vivir acá, es tomar a corazón, con confianza y con responsabilidad, lo que significa ser miembro de la Pastoral: promoverla y también ayudarnos a nosotros, como asesores y coordinadores, a promover el espíritu pastoral en nuestros colegios”.
De esta manera, el Encuentro de Líderes JUCEC 2026 es una oportunidad para volver al pozo del Evangelio, encontrarse con Jesús y descubrir en Él esa agua viva que invita a salir, servir y anunciar.
Los jóvenes regresaron a Vallenar, Coquimbo, Valparaíso, Quinta de Tilcoco, Curicó, Talca, Valdivia y Osorno con una misión: hacer vida lo experimentado, asumir un mayor protagonismo en sus comunidades y continuar anunciando a Jesucristo, caminando juntos.


















