Algunas Religiosas de Santa Marta participan del Ángelus con el Papa León XIV en la Plaza de San Pedro

La reflexión del Santo Padre sobre la caridad, el compartir y la Eucaristía marcó la celebración del XVIII Domingo del Tiempo Ordinario, vivida por religiosas de la Delegación de América Latina presentes en Roma.

Con profunda alegría, algunas Religiosas de Santa Marta de la Delegación de América Latina participaron este domingo en el rezo del Ángelus, presidido por el Papa León XIV desde el Palacio Apostólico del Vaticano, tras la pausa estival. La celebración reunió a miles de peregrinos en la Plaza de San Pedro, quienes escucharon el mensaje del Santo Padre centrado en el Evangelio de la multiplicación de los panes y los peces.

Durante su reflexión, el Papa invitó a los fieles a renovar el compromiso con la caridad y la solidaridad, recordando que “Cristo nos enseña que nada se pierde cuando se comparte”. Asimismo, advirtió que “la acumulación y el descarte son las dos caras de un mismo mal: la avaricia”, señalando que la abundancia de bienes materiales contrasta con la realidad de quienes hoy viven sin alimento, sin hogar o sin paz.

León XIV explicó que los signos realizados por Jesús en el Evangelio no son solo acciones extraordinarias, sino manifestaciones concretas del amor de Dios que alimenta, libera y da sentido a la vida. En este contexto, destacó que la multiplicación de los panes revela que el encuentro con Cristo es una experiencia que alimenta el corazón, presentándolo como el verdadero Pan de Vida.

El Santo Padre también relacionó este pasaje con la Eucaristía, recordando que Jesús, al bendecir, partir y compartir el pan, anticipa el don total de sí mismo. Por ello, animó a las familias a redescubrir el valor de compartir la mesa, bendecir los alimentos y hacer de cada gesto cotidiano una expresión concreta de fraternidad y cercanía con quienes más lo necesitan.

Finalmente, elevó una oración a la Virgen María para que “nos haga crecer en la caridad, para que a nadie le falte el pan cotidiano”, invitando a vivir incluso el tiempo de descanso como una oportunidad para servir y acompañar a los demás.

Entre las religiosas presentes en la Plaza de San Pedro se encontraba Sor Luisa Pereira, quien compartió la alegría de haber vivido este momento junto al Sucesor de Pedro.

“Tener la gracia de venir a Roma y poder escuchar en vivo al Santo Padre es siempre una alegría inmensa. Las palabras pronunciadas en el Ángelus tocan nuestro corazón e interpelan nuestro modo de vivir. Me llegaron profundamente cuando el Papa dijo que el encuentro con el Señor es una experiencia que alimenta nuestra vida; Él es el Pan de Vida. Además, me da mucha alegría ver cómo alrededor del Vaticano todos somos uno; aunque venimos de distintas partes del mundo, experimentamos la riqueza de vivir en torno a una misma Iglesia”.