Con un mensaje de esperanza y renovación, la Madre Delegada, el Consejo de la Delegación y las superioras de las comunidades de Chile, Argentina, Brasil y México invitaron a toda la Familia Marta a volver a Betania para fortalecer la fe, el servicio y la acogida.
En el marco de la Solemnidad de Santa Marta, María y Lázaro, la Madre Delegada para América Latina, Madre Ana María Cañete Rives, junto al Consejo de la Delegación y las hermanas superioras de las comunidades de Chile, Argentina, Brasil y México, envían a todas las Religiosas de Santa Marta, colaboradores, agentes pastorales, Amigos de Betania y comunidades educativas, renovando el llamado a vivir con fidelidad el carisma legado por el Beato Tomás Reggio.
En su mensaje, las religiosas expresaron que esta fiesta llena el corazón de gratitud por el don de la vocación y por la misión que el Señor continúa confiando cada día a la Congregación.
“Como Delegación queremos renovar hoy nuestro compromiso de ser en la Iglesia, con simplicidad y humildad, esa Betania donde Jesús es esperado y acogido con una caridad que abraza todos los lugares y a todas las personas, sin distinción, abierta siempre a las múltiples necesidades de la Iglesia y del mundo, según los signos de los tiempos.”
Las hermanas recordaron que Betania representa mucho más que un lugar geográfico: es el hogar donde Jesús encontraba amistad, descanso y acogida. Allí, junto a Santa Marta, María y Lázaro, se aprende a contemplar, creer, amar, servir y trabajar para que cada persona descubra la vida nueva que Cristo ofrece.
“Hoy queremos volver a Betania y regresar a ese hogar cálido donde Jesús era esperado, acogido y amado; la casa donde el servicio, la escucha y la amistad se transforman en una auténtica experiencia de Dios.”
Inspiradas por el pensamiento del Beato Tomás Reggio, quien enseñaba que los santos son luces que orientan el camino hacia el encuentro con Cristo, la Delegación invitó a dejarse iluminar especialmente por el testimonio de Santa Marta, modelo de discípula y servidora.
En este contexto, el mensaje propone renovar algunos rasgos esenciales del carisma martino:
- Vivir una fe profunda, capaz de esperar con confianza los tiempos de Dios.
- Cultivar una mirada profética, que descubra la presencia del Señor en la historia y en la vida cotidiana.
- Servir con disponibilidad, permaneciendo “llenas de solicitud por las cosas de Jesús”.
- Acoger con alegría para que Cristo sea siempre el huésped de la propia vida.
- Trabajar para que toda persona pueda experimentar la esperanza de la resurrección.
- Acompañar a otros al encuentro con Jesús, anunciando con alegría que “el Maestro está aquí y te llama”.
- Construir relaciones marcadas por la confianza, la transparencia, la amistad y la colaboración.
Finalmente, la Madre Delegada, el Consejo y las superioras dirigieron un saludo especial a cada una de las religiosas presentes en Chile, Argentina, Brasil y México, así como a todos los colaboradores y colaboradoras que comparten la misión evangelizadora de la Congregación.
Confiando en la intercesión de Santa Marta, María y Lázaro, encomendaron a toda la Familia Marta al Señor, pidiendo la gracia de seguir construyendo comunidades donde el Evangelio se haga vida.
“Que el Señor nos conceda, por intercesión de Santa Marta, la gracia de seguir siendo, juntos, una verdadera Betania, donde cada persona encuentre en nosotros un corazón que acoge, unas manos que sirven y una comunidad que testimonia el Evangelio con alegría.”
En esta Solemnidad, la Delegación de las Religiosas de Santa Marta renueva su compromiso de seguir caminando junto a la Iglesia, anunciando a Jesucristo a través del servicio, la acogida y la cercanía, haciendo presente el espíritu de Betania en cada comunidad donde la Congregación desarrolla su misión.