Madre Ana María Cañete invita a vivir con gratitud los 78 años de la misión de Santa Marta en América Latina

En el marco de la celebración de los 78 años de la llegada de las primeras Religiosas de Santa Marta a América Latina, la Madre Delegada para América Latina, Madre Ana María Cañete Rives, compartió un mensaje dirigido a todas las hermanas de la Delegación, invitándolas a vivir esta conmemoración desde la gratitud, la memoria y la renovación del compromiso misionero.

La conmemoración recuerda aquel histórico 12 de junio de 1948, cuando las primeras hermanas italianas llegaron a Chile llevando consigo el carisma de Santa Marta y el deseo de servir al Señor en tierras latinoamericanas. En su mensaje, la Madre Ana María destacó la valentía, la confianza en Dios y la generosidad de aquellas misioneras que dejaron su patria y sus familias para responder al llamado del Evangelio.

“Gracias a su valentía y fidelidad, hoy nosotras podemos continuar escribiendo esta hermosa historia de entrega y de servicio”, expresó la Madre Delegada, recordando el legado que las primeras hermanas sembraron en el continente y que continúa dando frutos en las distintas obras y comunidades de la Congregación.
Este aniversario adquiere un significado especial al coincidir con la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, fuente de inspiración para la vida y misión de las Religiosas de Santa Marta. En este contexto, la Madre Ana María señaló que es precisamente el amor del Corazón de Jesús el que sostiene la fraternidad, la misión y la perseverancia cotidiana de cada hermana.

Asimismo, invitó a las comunidades a realizar una “memoria agradecida” por las hermanas que precedieron el camino, por quienes hoy continúan entregando su vida al servicio del Reino y por todas las personas que han sido alcanzadas por el carisma de Santa Marta durante estos 78 años de presencia en América Latina.
“Que esta celebración no sea solamente un recuerdo del pasado, sino también una oportunidad para preguntarnos qué nos está pidiendo hoy el Señor. ¿Cómo podemos seguir siendo presencia de fe, acogida y servicio? ¿Cómo podemos mantener vivo el fuego que animó a nuestras primeras misioneras?”, reflexionó.

En su saludo, la Madre Delegada dirigió un reconocimiento especial a la comunidad de Talca, primera casa de la Congregación en América Latina, y a la comunidad del Colegio Sagrado Corazón de Jesús de Quinta de Tilcoco, que también celebra su aniversario durante estos días.

Finalmente, encomendó a toda la Delegación a la protección del Beato Tomás Reggio, fundador de la Congregación, y de Santa Marta, animando a las hermanas a seguir construyendo comunidades que sean verdaderas Betanias, reflejo vivo del amor del Corazón de Jesús.