Con gratitud y esperanza el Liceo Juana Ross de Edwards despide al Maestro Luis Humberto Briones Arancibia

Con profundo dolor, la comunidad educativa del Liceo Juana Ross de Edwards comunicó el fallecimiento de don Luis Humberto Briones Arancibia, asistente de la educación y colaborador de casi dos décadas de servicio.

En medio de la tristeza que provoca su partida, la Delegación de las Religiosas de Santa encomienda en sus oraciones el descanso eterno de su alma y pedimos a Dios que conceda consuelo, fortaleza y esperanza a su esposa, hijos, nietos y a toda su familia.

Don Luis, conocido cariñosamente por todos como el “Maestro Luis” en la comunidad del Liceo, fue una presencia constante en la vida de la misión educativa. Con una actitud silenciosa, generosa y siempre proactiva, veló por el buen funcionamiento de los distintos espacios, procurando que cada detalle estuviera dispuesto para el bienestar de los niños, niñas, jóvenes y compañeros de trabajo. Hoy cada rincón del Liceo Juana Ross de Edwards habla en silencio de la mantención y el trabajo silencioso del “Maestro Luis”

Nacido el 9 de noviembre de 1967, inició su servicio en el Liceo Juana Ross de Edwards en el año 2007. Desde entonces, desarrolló una labor marcada por la responsabilidad, la dedicación y el compromiso, transformándose en una persona muy apreciada por quienes compartieron con él el trabajo cotidiano.

Su espíritu de servicio, su disposición permanente para ayudar y su preocupación por mejorar cada espacio del colegio dejaron una huella imborrable en nuestra historia. Cada reparación, cada mejora y cada gesto de colaboración fueron expresión de un profundo amor por la comunidad a la que sirvió con entrega y humildad.

Durante el tiempo de enfermedad que le correspondió enfrentar, don Luis dio testimonio de fortaleza, esperanza y confianza en Dios. Aun en medio del dolor, mantuvo la fe que lo acompañó a lo largo de su vida, convirtiéndose también en ejemplo de perseverancia para quienes lo rodeaban.

Hoy, junto al Liceo Juana Ross de Edwards, la Delegación da gracias a Dios por su vida, por su vocación de servicio y por el legado de trabajo y dedicación que deja. Su recuerdo permanecerá vivo en los patios, salas y espacios que ayudó a construir y cuidar con tanto esmero.

Que el Señor lo reciba en su Reino y le conceda el descanso eterno.

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Jn 11,25) fueron las palabras de Jesús a Santa Marta por la muerte de Lázaro y hoy resuenan en nuestra comunidad educativa.