
En un tiempo marcado por desafíos pastorales y culturales, la Delegación de las Religiosas de Santa Marta se une a la reflexión de la Iglesia universal al cumplirse un año del fallecimiento del Papa Francisco, destacando su profunda huella en la vida eclesial y su impulso a una Iglesia más cercana, misionera y sinodal.
En este contexto, la revista Humanitas publicó la nota titulada “Francisco: memoria viva y desafíos abiertos”, escrita por Carmen Elena Villa, donde se recoge una entrevista a Monseñor Álvaro Chordi, quien profundiza en el impacto del pontificado del Papa Francisco y los desafíos que deja a la Iglesia actual.
Según señala Monseñor Chordi, “Francisco ha sido el Papa más transformador del último siglo junto a san Juan XXIII”, destacando su capacidad de abrir caminos y promover una Iglesia en constante discernimiento. Asimismo, subraya la continuidad de su legado en el actual pontificado, especialmente en aspectos como la paz, la sinodalidad y la defensa de los más vulnerables.
Uno de los grandes aportes del Papa Francisco ha sido el impulso a una Iglesia sinodal, entendida como una comunidad que camina unida, donde todos son llamados a escuchar, discernir y servir. En esta línea, se ha promovido una cultura de participación, diálogo y corresponsabilidad, superando prácticas como el clericalismo y fomentando una mayor comunión entre todos los miembros del Pueblo de Dios.
En el ámbito pastoral, el Pontífice dejó una huella significativa al promover una Iglesia que acoge y acompaña, especialmente a quienes viven situaciones complejas. Su mirada, centrada en la misericordia, invita a “no juzgar, sino acoger, discernir e integrar”, proponiendo una pastoral más cercana a la realidad de las personas y sus procesos de vida.
Asimismo, el llamado a ser una “Iglesia en salida” sigue resonando con fuerza, impulsando a las comunidades a salir al encuentro de quienes están alejados, llevando el Evangelio a todos los espacios de la sociedad. Tal como lo expresó el propio Papa en Evangelii Gaudium, se trata de una transformación misionera que renueve las estructuras y dinamice la vida eclesial.
El legado de Francisco también se expresa en su preocupación por los más vulnerables, su voz profética frente a las desigualdades, la crisis climática y las migraciones, así como en su llamado constante a construir puentes de diálogo y fraternidad.
Como signo de esperanza, resuena su último mensaje pascual, pronunciado el 20 de abril de 2025 en la Plaza de San Pedro:
“¡Cristo ha resucitado! […] ¡La Pascua es la fiesta de la vida! […] Quisiera que volviéramos a esperar en que la paz es posible”.