Profesión Perpetua de Sor Jessica Olea Retamales en la Congregación de las Religiosas de Santa Marta

Con profunda alegría y gratitud, la Congregación de las Religiosas de Santa Marta celebró la Profesión Perpetua de Sor Jessica Olea Retamales, religiosa chilena, que pronunció su entrega definitiva al Señor en la vida religiosa de pobreza, castidad y obediencia.

La celebración tuvo lugar en Roma, en la capilla de la Casa General de la Congregación, en un ambiente de profunda espiritualidad, acompañado por la imagen del encuentro entre Jesús y Marta en Betania. La Eucaristía se realizó el jueves 19 de marzo, en la Solemnidad de San José, y fue presidida por el Cardenal Giuseppe Bertello, junto a diversos sacerdotes concelebrantes, entre ellos el Padre Pedro Gil.

La Profesión Religiosa fue recibida por la Madre General, Madre Lilian Doll, en presencia del Consejo General de la Congregación, quienes acompañaron este momento en la vida de Sor Jessica y de la Familia Religiosa.

Un “sí” definitivo al llamado de Dios

Este paso representa la consagración total y permanente de Sor Jessica al Señor, en el corazón de la vida comunitaria y al estilo del carisma de Santa Marta. Así lo expresó Sor Mariela Osa, primera consejera de la Delegación de América Latina y maestra de noviciado de Sor Jessica:

“La profesión perpetua es ser para siempre consagrada a Jesús, viviendo los votos al interior de la familia religiosa”.

Sor Jessica inició su camino de vida religiosa en 2012, ingresando a la Congregación en la Delegación de América Latina en Santiago, y realizó su primera profesión el 19 de febrero de 2017. Nacida en Coinco, localidad de zona central de Chile, es hija de Betty y Roberto, y conoció a la familia religiosa de Santa Marta en Requínoa, donde vivió su primer encuentro con la comunidad en sus estudios de enseñanza básica.

Con emoción, Sor Jessica compartió el sentido de este momento en su vida:

“Responder al Señor definitivamente en esta Familia Religiosa es para mí una felicidad inmensa, porque conozco a las hermanas desde pequeña, crecí con el carisma de Santa Marta y esto lo llevo grabado en mi corazón”.

Asimismo, expresó su gratitud por el camino recorrido:

“Solo tengo palabras de gratitud, primero a Dios por llamarme a la vida consagrada, a mi Familia Religiosa que me ha ayudado siempre, a mi familia: padres y hermanos, a tantas personas que me han guiado hacia el Señor”.

Un camino de discernimiento y fidelidad

Para la Madre Delegada de América Latina, Ana María Cañete Rives, este momento tiene un profundo significado:

“Ella cierra su etapa de formación inicial, sellando definitivamente su compromiso con el Señor y consagrándose para toda la vida como religiosa de Santa Marta”.

En un mensaje cercano y lleno de afecto, la Madre Ana María dirigió palabras a Sor Jessica, animándola a vivir este “sí” con fidelidad y esperanza:

“Que hoy sea un día para decirle al Señor sí con fidelidad y perseverancia hasta la muerte… no estás sola, está toda tu familia religiosa que te acoge, te acompaña y desea que este sí definitivo sea fuente de profunda alegría, pero también de fuerza en los momentos difíciles”.

El proceso vocacional de Sor Jessica ha estado marcado por un discernimiento profundo, en el que ha reconocido el amor de Dios y su llamado a esta forma de vida. En este camino, ha respondido con libertad y generosidad, comprometiendo su vida entera al servicio del Evangelio.

Sor Mariela Osa destacó también la valentía de esta decisión, comparándola con la entrega de San José, señalando que:

“Ha sido un camino que implicó dejar atrás sus propios planes para seguir el llamado de Jesús, viviendo su vocación con intensidad y fidelidad en lo cotidiano”.

Una alegría para toda la familia Santa Marta

La Profesión Perpetua de Sor Jessica es motivo de alegría para toda la Congregación de las Religiosas de Santa Marta. 

Todas las comunidades religiosas en Chile, Brasil, Argentina, México, Italia, El Líbano y la India acompañaron en la oración a Sor Jessica en su profesión definitiva para seguir a Jesús en fe, acogida y servicio, siguiendo los pasos señalados por el Padre Fundador, Beato Tomás Reggio.  

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