Con un mensaje de gratitud, cercanía y reconocimiento, la Madre Delegada para América Latina de las Religiosas de Santa Marta, Madre Ana María Cañete Rives, envía un mensaje para los educadores de los colegios Santa Marta de Chile, destacando la importante misión que realizan día a día en la formación de niños y jóvenes.
En su saludo, Madre Ana María expresa su gratitud por el compromiso educativo que los profesores desarrollan en cada comunidad escolar, recordando que la educación va mucho más allá de la transmisión de contenidos.
“La educación no es solo transmitir conocimientos; es acompañar procesos de vida, despertar sueños y ayudar a que cada estudiante descubra el sentido profundo de su existencia”, señaló.
Educar desde el amor y la esperanza
En su reflexión, la Madre Ana María recordó también un reciente mensaje del Papa León XIV dirigido a educadores, en el que destacó que la educación nunca puede separarse del amor.
Según sus palabras, el Papa ha subrayado que educar es, ante todo, un acto de amor y de esperanza, porque el verdadero maestro no solo enseña contenidos, sino que forma corazones, despierta la interioridad y contribuye a construir una cultura del encuentro.
En este contexto, la Madre Delegada animó a los docentes a seguir promoviendo valores esenciales en el proceso educativo, como la interioridad, la unidad, el amor y la alegría, recordando que muchas veces los maestros enseñan también con gestos simples, como una sonrisa o una palabra de aliento que despierta esperanza en el corazón de los estudiantes.
Construir “Betanias” educativas
En su mensaje Madre Ana María expresó su deseo de que las comunidades educativas continúen siendo verdaderas “Betanias”, lugares donde se viva la fe, la acogida y el servicio.
“Cada clase, cada gesto de escucha y cada palabra de aliento se convierte en una semilla que Dios hace crecer en el corazón de los niños y jóvenes”, afirmó.
Asimismo, evocó el espíritu del fundador de la congregación, el Beato Tomás Reggio, recordando que la misión educativa busca formar personas capaces de amar, servir y construir fraternidad.
“La verdadera comunidad educativa se construye cuando aprendemos a escuchar, dialogar y caminar juntos”, destacó Madre Ana María.
Un llamado a continuar la misión educativa
Al finalizar su mensaje, la Madre Ana María Cañete encomendó a los educadores a la protección de Santa Marta, patrona de la congregación, pidiendo que ella acompañe siempre esta misión formadora, animándolos a seguir viviendo con entusiasmo su vocación educativa durante este año 2026, al servicio de las nuevas generaciones.