Con profunda alegría y espíritu de gratitud, la comunidad de las Religiosas de Santa Marta de Derqui, junto a las hermanas de Pilar, celebró una Eucaristía de acción de gracias por los 25 años de profesión religiosa de la hermana María Soledad Vergara. La celebración se realizó el pasado 25 de febrero en la comunidad de Presidente Derqui, Buenos Aires, Argentina, reuniendo a religiosas, sacerdotes, familiares y amigos que quisieron acompañar este significativo momento de fidelidad vocacional.
La ceremonia fue presidida por el Monseñor Justo José Lagneaux, obispo auxiliar de la Diócesis de Zárate‑Campana, y concelebrada por los sacerdotes Padre Oscar y Padre Adrián, quienes acompañaron espiritualmente esta celebración de gratitud por la vida consagrada de Sor María Soledad.
Durante la liturgia se destacó el camino de entrega de la religiosa, quien hace 25 años pronunció su “sí” al Señor, consagrando su vida al servicio de Dios y de los hermanos. La comunidad recordó que este aniversario es una ocasión especial para agradecer lo que Dios ha ido realizando en su vida y para orar por su fidelidad al proyecto del Señor.
Renovación del compromiso de vida consagrada
Uno de los momentos más significativos de la celebración fue la renovación de los votos religiosos, instancia en la que las Religiosas de Santa Marta reafirmaron su pertenencia a Cristo, a la Iglesia y a la congregación, renovando su compromiso de vivir el Evangelio con espíritu de servicio y entrega.
La liturgia de la Palabra invitó a reflexionar sobre la vocación y la obediencia al llamado de Dios, recordando el ejemplo del profeta Jonás y el mensaje del Evangelio, que muestra cómo el Señor actúa incluso en medio de la fragilidad humana.
Durante la oración de los fieles se elevó una plegaria especial por la Iglesia, por la congregación fundada por el Beato Tomás Reggio, por la familia de Sor María Soledad y por todos quienes participaron en esta celebración, especialmente en este tiempo de Cuaresma.
Una vida que sigue respondiendo al llamado de Dios
En la presentación de las ofrendas, la religiosa llevó al altar su Regla de Vida, como signo de su deseo de seguir viviendo con fidelidad el camino de la consagración.
Antes de finalizar la Eucaristía, la comunidad agradeció la presencia del obispo, de los sacerdotes, de las congregaciones amigas —como las Hijas de Santa Marta y las Hermanas Apóstoles de la Palabra—, además de las Amigas de Betania y de todos quienes acompañaron esta significativa celebración.
Confiando su camino a la protección de la Virgen María, la comunidad expresó que la vida de Sor María Soledad continúa llena de alegría y esperanza, porque Jesús y el Reino siguen siendo el centro de su vocación y misión.





