La comuna de La Unión ha vuelto a experimentar la presencia viva del carisma de Santa Marta a través de las misiones realizadas por jóvenes, laicos y, por sobre todos, de las religiosas de Santa Marta, quienes han compartido la fe, la cercanía y la esperanza en los hogares y espacios comunitarios de la comuna.
La llegada de las misiones ha significado un momento especial para la comunidad educativa y las familias de La Unión, reafirmando un vínculo histórico que se remonta al año 1964, cuando las Religiosas de Santa Marta iniciaron su labor pastoral y educativa en la ciudad, dejando una huella en generaciones de familias unioninas.
La directora del Colegio Santa Marta de La Unión, Mariluz Barrios Álvarez, destacó el valor de esta experiencia misionera y su impacto en la comunidad:
“Que hoy estén presentes las misiones en La Unión significa que el espíritu de Santa Marta en nuestra comuna y en nuestro colegio, con nuestros estudiantes, sigue vivo. Aún después de un par de años en que las religiosas ya no están acá, el carisma se mantiene, y poder recibirlas nuevamente nos permite ver que nuestras familias y estudiantes lo llevan muy presente en su corazón”.
Asimismo, recordó la profunda huella que las religiosas han dejado en la historia local:
“El trabajo que realizaron las Religiosas de Santa Marta en la comuna durante tantos años fue enorme. Llegaron en 1964 y su labor atravesó a gran parte de las familias unioninas. Por eso las personas las reconocen y las recuerdan con mucho cariño”.
La experiencia misionera también ha sido comprendida como un compromiso de continuidad con ese legado, manteniendo viva la presencia del carisma en medio de la realidad actual:
“Para nosotros ha sido muy importante continuar con el legado y el carisma de Santa Marta en la ciudad de La Unión. La gente reacciona desde el corazón, desde el recuerdo y el agradecimiento por haber tenido alguna experiencia con el Colegio Santa Marta y con sus religiosas”, señaló la directora.
Finalmente, subrayó el sentido de la misión educativa que tiene la comunidad educativa, especialmente en la vida de los jóvenes:
“Mantenemos vivo este carisma porque estamos presentes en la comunidad, en los hogares y en los lugares donde más se necesita, junto a nuestros jóvenes, sembrando la esperanza del mañana”.
Las misiones de Santa Marta en La Unión se convierten así en un signo concreto de continuidad, gratitud y proyección, afirmando con alegría y esperanza que el espíritu de Santa Marta sigue presente, vivo y vigente gracias a los laicos que siguen educando en el carisma de la fe, el servicio y la acogida. .



