Fiesta de Santa Marta: “Ella experimentó que Jesús da vida”

En la casa de la Delegación de las Religiosas de Santa Marta, en Santiago de Chile, se realizó la celebración de la solemnidad de Santa Marta.

La Eucaristía fue una acción de gracias bajo el lema “75 años de amor y gratitud en América Latina”. Además de manifestar y tener un profundo agradecimiento por la Madre Ignacia Ongaro y Monseñor Manuel Larraín quienes, iluminados por el Espíritu Santo, hicieron posible la misión de las primeras religiosas italianas que llegaron a Chile.

Cerca de 50 religiosas de Santa Marta, de las diversas comunidades de Chile, se congregaron para compartir y celebrar el carisma de fe, acogida y servicio. Acompañadas por Sor Chiara Fumagalli y Sor Bindú Periyanicka, religiosas del consejo general de visita en la Delegación.  

La celebración fue con una Eucaristía presidida por el Cardenal arzobispo de Santiago, Monseñor Celestino Aós, el sábado 29 de julio.  Quién, en su homilía manifestó la gratitud por el carisma en Chile

“Hoy estamos de fiesta y alegría por los 75 años desde la llegada de las primeras religiosas de Santa Marta a Chile. Estamos celebrando, y lo primero que debemos hacer es imitar la hospitalidad de quienes acogieron a las primeras hermanas y a quienes nos siguen acogiendo” fueron las palabras iniciales del Cardenal.

Sobre el carisma de la Familia Religiosa, inspirado en Marta, Monseñor Aós profundizó “Santa Marta experimentó que Jesús daba vida, había vida en su mirada, había vida en sus palabras, había vida en su amistad, había vida en su silencio, había vida en sus lágrimas… aún en las circunstancias más adversas, Jesús da vida”.

En cuanto a la misión de la Congregación, el Cardenal realizó una analogía con el Evangelio de San Juan “Las hermanas vinieron a Chile y a algunas partes de América Latina, no abuso en aplicar las palabras de San Juan, Dios envió a sus hijas para hubiera vida en medio de ellas”.

“Pidamos a Dios por las vocaciones, que se encaren con la pregunta que Jesús le hizo a Marta ¿Tú crees que soy el Mesías?” fueron unas las palabras finales del Arzobispo para pedir vocaciones para la Congregación.

En el ofertorio, se presentaron signos, en primer lugar, la Biblia como fundamento de cada una de las obras y comunidades que se han fundado en esta parte del mundo; Un mapamundi, donde se encuentran las diversas comunidades de la Familia Religiosa; Una cruz que representa el sacrificio de Jesús; y por último, el Pan y Vino que se transformarán en el Cuerpo y Sangre de Jesús.

La Eucaristía fue transmitida para los laicos y laicas de la Familia Religiosa por el canal de Youtube de la Delegación.

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